martes, 1 de febrero de 2011

NEUROSIS

NEUROSIS
Aún cuando las neurosis se encuentran entre los trastornos más comunes de la práctica médica, probablemente ninguna otra entidad clínica es, con tanta frecuencia, tan mal comprendida. En vez de utilizarlo exclusivamente para un grupo específico de trastornos mentales, la palabra se ha vuelto de uso popular para describir trastornos emocionales de la más diversa naturaleza. Con mucha frecuencia se titula de "neuróticos" a individuos con un comportamiento excéntrico o un poco inestable. En el presente documento se desarrollará un completo análisis concerniente a uno de los más controvertidos trastornos mentales, conocido como NEUROSIS; se desarrollaran temas básicos para la compresión y difusión de los mismos, con el fin de aclarar y llenar los vacíos e inquietudes que existen hacia el tema. Trastornos de esta clase afectan de manera fisiológica y psicológicamente a los individuos que presentan este cuadro clínico.
Aspectos generales A continuación se llevará a cabo el desarrollo del tema nombrado anteriormente tocando tópicos de importancia como lo son la definición, la historia, las clases de neurosis, trastornos generales de la neurosis, etc.
Definición Las neurosis son episodios de desequilibrio psicológico que se presentan en personas que han alcanzado una función mental relativamente adecuada.  Son trastornos mentales sin una base orgánica demostrable, en los cuales el paciente puede tener un considerable poder de auto observación y una sensación adecuada de la realidad; en ellos lo más común es que no se confundan las experiencias patológicas subjetivas y sus fantasías, con la realidad externa. La conducta puede ser afectada seriamente, aunque es común que se mantenga dentro de límites sociales aceptables; pues la personalidad no está desorganizada. Típicamente, la conducta neurótica es repetitiva, conduce a una mala adaptación y es insatisfactoria. Funcionalmente, las neurosis son reacciones inadecuadas a las causas de estrés. En consecuencia, muy a menudo los síntomas incluyen angustia y una exageración o hiperactividad de los mecanismos que el paciente emplea comúnmente para resolver su angustia y el estrés. Las neurosis pueden ser de tipo recurrente y se manifiestan de la misma forma a través de toda la vida del paciente. Pueden variar de gravedad, desde episodios leves hasta una enfermedad grave e incapacitante, que incluso requiera hospitalización.
Neurosis antiguamente quiso decir lleno de nervios. Di Mascio, (1970) dijo: "Las neurosis son episodios de desequilibrio psicológico que presentan en personas que han alcanzado una función mental relativamente adecuada".
Historia La neurosis ha cambiado con la evolución de la nomenclatura psiquiátrica.  Su significado literal (lleno de nervios) fue utilizado durante el siglo XIX (diecinueve) como término general para todos los trastornos nerviosos de etiología desconocida.  Los neurólogos del siglo pasado decían que era un mal adoptado por la civilización como una consecuencia de la vida acelerada. Pero la verdad es que la neurosis se conoce desde los tiempos de Hipócrates, en ese entonces se les llamaba hipocondrías relacionándola con la tristeza y la debilidad del enfermo. Se descubrió el sentido de los síntomas neuróticos mediante el estudio y la acertadísima derivación de un caso de histeria  Freud hizo sus observaciones acerca de las bases psicogénicas de la histeria y de los estados obsesivos, él designó a un subgrupo de trastornos mentales con el nombre de psiconeurosis; en la nomenclatura más reciente el término neurosis se emplea exclusivamente para este subgrupo.
Diagnóstico Las neurosis constituyen siempre un desequilibrio en el nivel individual de adaptación y el individuo sirve como su propia línea de referencia cuando se descubren esos trastornos. La mayor parte de las personas desarrolla hábitos, síntomas menores o inhibiciones que pudieran recordar los signos de una neurosis. En cualquier momento en que se observen patrones crónicos de mala adaptación que simulen una neurosis, debe tomarse en cuenta la posibilidad de un trastorno de personalidad.  Factores muy importantes para el diagnostico de las neurosis son el examen mental, la historia personal del paciente, la evaluación médica y las observaciones del curso clínico de la enfermedad. Además, las pruebas psicológicas, especialmente el Rorschach, resultan muy útiles para identificar las neurosis y para diferenciarlas de las psicosis y de otros trastornos de base orgánica.
Trastornos generales de las neurosis.
Anomalías en la actividad sexual. Los neuróticos manifiestan este tipo de trastornos de un modo predominante, y entre ellos cabe consignar la masturbación, que sólo se considera anormal o patológica cuando es preferida a la satisfacción sexual, y debe entenderse como un síntoma neurótico y no la causa de la enfermedad; la impotencia, que se manifiesta de formas diferentes: impotencia total con falta de erección, que es muy infrecuente, trastornos de la eyaculación, que comprenden la eyaculación precoz, retardada o ausente, y la impotencia orgasmática (denominada frigidez en la mujer), que involucra defectos en la sensibilidad voluptuosa (este tipo es muy frecuente y en general es ignorado por el sujeto).
 Manifestaciones agresivas. El neurótico manifiesta generalmente un estado de ánimo inestable, contradictorio y con tendencia a la irritabilidad. La agresividad está relacionada con sus perturbaciones a nivel sexual, por lo que el sujeto teme tanto a su propio deseo como a su propia violencia. La agresividad manifiesta distintas modalidades, y así, puede ser: desplazada (de la madre a todas las mujeres); invertida, sentirá temor en lugar de violencia o agresividad; y autopunitiva, cuando la agresividad es revertida por el neurótico contra sí mismo.
Trastornos del sueño. Este tipo de perturbaciones es muy frecuente y está vinculado a la conciliación del sueño, a su continuidad y al tipo de sueño que manifiesta (pesadillas).
Astenia. Los estados de fatiga caracterizan a la mayoría de los cuadros neuróticos, y es un síntoma expresivo de la lucha del individuo contra sus impulsos sexuales y agresivos.
Trastornos funcionales. Aparecen en el niño pero pueden continuar vigentes durante la vida adulta.
Son: enuresis, tartamudez, tics, rubor, etc.
Trastornos funcionales. Estos mecanismos desempeñan un papel en la vida cotidiana de todos; sin embargo, estas defensas, ocasionales en los sujetos normales, se convierten para el individuo neurótico en la ley misma de su organización.
Por ejemplo, los mecanismos de proyección, que consisten en atribuir a los demás lo que proviene de uno mismo.
Causas "Rosenhan, D (1975). Funcionalmente las neurosis son reacciones inadecuadas a las causas del estress".  Se pueden presentar también después de un gran susto o disgusto.


Comportamiento de las personas que sufren de neurosis. Muy a menudo la enfermedad incluye angustia y una exageración o hiperactividad de los mecanismos que emplea el paciente comúnmente para resolver su angustia y estrés; la forma que adoptan los episodios neuróticos, corresponde a la personalidad del individuo que los sufre
Cuadro clínico del paciente con neurosis El cuadro clínico puede ser diverso, pero se caracteriza por dolor de cabeza, voluntad débil, perdida de las ganas de trabajar y sueño alterado. Muchos hombres y mujeres que padecen de estos síntomas, realizan su trabajo diario y cuando acuden al médico no se les encuentra lesión alguna. La personalidad mental de los neuróticos sufre una serie de reacciones nerviosas muchas veces silenciosas, suscitadas por el ambiente que lo rodea.
Frecuencia con que se presentan las crisis Los episodios neuróticos aparecen más frecuentemente entre los 25 y los 45 años y, con excepción de las neurosis hipocondríacas, siguen aumentando hasta los 60 años de edad. Aunque los síntomas neuróticos son raros durante la niñez, algunos rasgos de personalidad asociados con neurosis adultas pueden ser identificados durante la pubertad. Las mujeres parecen ser más susceptibles a los rasgos histéricos y a las neurosis depresivas. "En 1973, Kolb, realizó estudios que indicaron que la neurosis de angustia y las neurosis depresivas juntas constituyen más del 80% de los episodios neuróticos que se ven en la práctica médica general"
Clasificación de las neurosis " Ya es hora de reconocer la real clasificación de las neurosis, teniendo en cuanta todos y cada uno de los síntomas para no equivocarnos, pues la verdad en que son ocho los tipos de neurosis que hoy afectan al mundo" (Reich, P y Kelly, M, Medicina interna de Harrison, 1971)
Existen varios tipos de neurosis, dentro de estas hay ocho principales.
Neurosis de angustia. Se caracteriza por las manifestaciones de una angustia permanente. Comprende elementos somáticos y psíquicos, con un predominio fundamental de la angustia física. Entre los elementos somáticos se evidencian síntomas respiratorios (ahogos, afonías, etc.), síntomas cardiovasculares (taquicardia, palpitaciones, etc.), síntomas digestivos (vómitos, diarreas, espasmos gástricos, constricción faringes, etc.)
Síntomas urinarios (poliuria, etc.), síntomas neuromusculares (temblores, dolores pseudorreumáticos, etc.), síntomas sensitivos o cutáneos (crisis de prurito, cefaleas, zumbidos de los oídos, etc.)  Entre los síntomas psíquicos podemos citar la peyoración imaginaria de la existencia (la angustia produce sentimientos paralizadores y pesimistas); la espera de un peligro (lamentaciones, presentimientos, amenazas, etc.), el ansioso está atrapado por el peligra que experimenta, desposeído de sus facultades de análisis y de control, sin poder apartarse de la terrible situación que le fascina. Causas. Freud indicó una diferencia entre las neurosis de angustia <<actuales>>, debidas a trastornos energéticos actuales, y las neurosis de transfert, determinadas por complejos inconscientes infantiles. Entre las causas de esta enfermedad se hallan los factores de la represión libidinosa y el complejo de culpa, la represión y las situaciones frustrantes de separación y abandono. Tratamiento. Implica una combinación de métodos psicológicos y fisiológicos.
La psicoterapia es una terapéutica de reforma de <<Yo>>, a partir de la comprensión del estado permanente de angustia.
La terapéutica sedante incluye medicamentos tranquilizantes, curas de sueño y relajación.
Neurosis fóbica. Se caracteriza por la sistematización y desplazamiento de la angustia sobre un objeto o una situación, que se transforman en terroríficos. La fobia es un medio específico intenso que proyecta el estímulo hacia el exterior para disminuir la sensación de angustia. Los temas fóbicos más frecuentes son la agorafobia (fobia o temor a los espacios descubiertos), la claustrofobia (fobia a los espacios cerrados), etc.
En las fobias del adulto, la angustia es provocada por el espacio, que involucra los temores fundamentales: vértigo fóbico (miedo a los ascensores, montañas, etc.); miedo a la oscuridad; miedo a la muchedumbre (miedo de hablar en público, etc.); miedo de los medios de transporte (miedo del tren, avión, etc.); miedo a los animales, etc. Todos estos aspectos y temas tienen como finalidad desplazar la angustia valiéndose para ello del pretexto del objeto fóbico.
El individuo organiza así distintas conductas fóbicas: de evitación, que consiste en evitar el objeto que le atemoriza; de tranquilización: el sujeto procura no estar solo o acompañarse de objetos que le proporcionan seguridad.
El individuo fóbico está en una continua alerta para descubrir los peligros que presupone en el ambiente que le rodea, y organiza actitudes de huida, que pueden ser pasivas: inhibición, timidez con el otro sexo, indecisión o directamente rechazo total del contacto con los demás; y activas o de comportamiento desafiante, en las que el sujeto procura mantenerse continuamente ocupado. La vida sexual del fóbico está dominada por una complicada inhibición. Tratamiento. El tratamiento del neurosis fóbica consiste en el psicoanálisis clásico, que puede llevar al fóbico a enfrentarse con sus temores para analizarlos y resolverlos. El pronóstico en este sentido es bueno. Asimismo suelen aplicarse psicoterapias sintomáticas, dirigidas al descondicionamiento, y también puede recurrirse a una medicación antidepresiva.
Histeria o neurosis histérica. La histeria es un tipo de neurosis que se caracteriza por la hiperexpresividad somática de las ideas, las imágenes y los afectos inconscientes. Freud la denominó histeria de conversión, precisamente por la conversación somática de los conflictos inconscientes.
El carácter histérico. Las manifestaciones histéricas (espasmos: imposibilidad de tragar, urinarios, genitales; algias, dolores sintomáticos; y los trastornos generales: edemas, urticarias, anorexia, etc.) aparecen en la superficie del cuerpo del sujeto, y su carácter evidencia tres aspectos: la sugestibilidad, es decir, es un individuo plástico, sin fijarse a una identidad personal firme; la mitomanía, ya que el histérico fabula, fantasea y es un comediante que está ofreciendo un continuo espectáculo; y las alteraciones sexuales, es decir, su insatisfacción sexual, como el <<donjuanismo>> y el <<mesalinismo>>, que suelen ocultare impotencia, frigidez o perversiones. La escuela psicoanalítica aporta características fundamentales del carácter histérico: la inconsistencia de la persona, la represión amnésica de los acontecimientos reales y la falsificación de la existencia. Se distinguen dos tipos de histeria:
*    De tipo conversivo, en la cual los síntomas incluyen a los sistemas neuromusculares y sensoriales.
*    De tipo disociativos, en la cual aparecen los trastornos de la conciencia. En algunos casos se tiene la impresión de que el paciente obtiene beneficios a partir de su estado de incapacidad lo cual lo lleva a confundir la enfermedad con la simulación.
Los síntomas principales de las neurosis histéricas no están bajo el control consciente del paciente, así la verdadera simulación puede llegar a ser una manifestación de un trastorno de personalidad. Se ha comprobado que en algunos casos, los pacientes presentan alucinaciones visuales, aisladas no acompañadas de pensamientos falsos?. El tipo de histeria de conversión presenta una enorme variedad de síntomas difusos, como parálisis motora o ceguera, trastornos del sistema nervioso, incluyendo temblores y parálisis localizadas, parestesias y estados variables de crisis de tipo epiléptico.
Los estados disociativos surgen por la repentina emergencia del estado consciente de impulsos destructivos primarios; esos estados se presentan con cierta frecuencia después de que los pacientes han cometido un acto violento y llegan a constituir problemas en el juicio.
Tratamiento. Involucra un psicoanálisis que permitirá al histérico una toma de conciencia terapéutica. Además, existen terapias alternativas entre las que se has experimentado el narcoanálisis, las curas de sueño y el hipnotismo, seguidas de una psicoterapia que tiene como objetivo primordial limitar las ambiciones del histérico y mejorar su conducta.
Neurosis obsesiva. La neurosis obsesiva está definida por el carácter forzado (compulsivo) de las ideas, los sentimientos o las conductas, que se imponen al sujeto y que le obligan a una lucha inextinguible, sin que el propio sujeto deje de considerar irrisorio ese comportamiento incoercible.  Los síntomas. Pueden clasificarse en los cuatro apartados siguientes: pensamiento compulsivo (le invaden ideas obsesivas que se le imponen a sus pesar; actividad compulsiva (tendencia los actos impulsivos, agresivos); ritos del pensamiento mágico (realiza actos repetitivos de carácter simbólico); y psicastenia, es decir, astenia psíquica, agotamiento producto de una lucha agoradora. Estos cuatro elementos de denomina obsesión, ya que el enfermo se atrapa a sí mismo con sus propias defensas.
Carácter obsesivo. Presenta una fisonomía muy particular: tendencia a crisis morales de conciencia, tendencia a la abulia y la duda, timidez frente al contacto social, disposición al autoanálisis y la introspección, trastornos de la sexualidad e, incluso, alteraciones psicomotoras como la tartamudez, los tics, etc.
Tratamiento. El tratamiento de este tipo de neurosis presenta, según sea su tipo, deferentes posibilidades, El psicoanálisis se convierte en algo especialmente largo y complicado aunque es teóricamente adecuado. Esto es así, porque el obsesivo tiene una compulsiva tendencia a racionalizarlo todo y a erguirse en contra de la transferencia, del mismo modo en que lo hace respecto a cualquier otro tipo de emoción. La quimioterapia ha producido resultados regulares, con la administración de tranquilizantes y neurolépticos. La asociación de la fisioterapia y la quimioterapia se le aliviar los fatigosos trastornos de los obsesivos.
Neurosis hipocondríaca. Esta clase de neurosis aparece en varias formas a través de diferentes trastornos psiquiátricos. Puede llegar a convertir a la enfermedad en una expresión de sentimiento de culpa. Los síntomas expresan tanto su angustia como una parte de auto castigo y llevan al paciente a un aislamiento total de naturaleza inmadura en el cual buscan obtener una gran protección y un cuidado exagerado. En este caso se le debe informar al paciente sobre la situación neurológica que padece, para estimular su angustia con ayuda de especialistas y en algunos casos para que en sus episodios neuróticos exista un aislamiento entre el médico y el paciente; pues eso constituye un importante elemento de apoyo.
Neurosis depresivas. En este tipo de neurosis se presenta una reacción excesiva de depresión cuando ocurre un conflicto, sobre todo alguna perdida emocional. Las reacciones se caracterizan por una pérdida de auto estimación, aparición de impulsos inhibitorios o de agresividad y distanciamiento de algunas personas. En los estados de depresión se expresa cierto grado de hostilidad porque esta agresividad hace sentir a la otra persona inútil, incapaz de agradar y rechazada.
Neurosis neurasténica. Este trastorno se caracteriza por debilidad, fatigabilidad y sentimiento de encontrarse exhausto. Es muy común que existan depresión y sentimientos de autodesprecio. "La neurosis neurasténica es frecuente en la adolescencia tardía." (Feldman, R, 1998, pp. 406) Puede aparecer también a continuación de un episodio psicótico agudo.
Neurosis de despersonalización.  Aquí los síntomas dominantes son sentimientos de irrealidad y de extrañeza hacia sí mismo, hacia su cuerpo y hacia el ambiente.
En algunos casos se encuentra asociada con las primeras etapas de una reacción esquizofrénica. Los síntomas de esta neurosis recuerdan algunos trastornos neurológicos que afectan a los lóbulos temporal y parietal.
Tratamientos en general para todas los tipos de neurosis. Cuando no son tan graves las neurosis deben ser tratadas por el médico general, de lo contrario en casos de trastorno grave está indicada una hospitalización y la atención de un psiquiatra. Un método apropiado es la psicoterapia ya que el hecho de llegar a conocer y a comprender la influencia que algunos acontecimientos de su vida pasada, no muy aclarados, han tenido sobre la personalidad del paciente un importante resultado, le da a éste una oportunidad para desarrollar soluciones más flexibles y maduras frente a los conflictos que se le presentan. En el caso de la neurosis de ansiedad, la neurosis fóbica, neurosis neurasténica y en algunos casos de neurosis hipocondríaca es necesaria la intervención de agentes farmacológicos, como por ejemplo las fenotiazinas. Es aconsejable administrar medicamentos por unos días y luego descontinuarlos para saber si son efectivos; lo grave de que estos pacientes consuman medicamentos durante largos periodos es que pueden crear una dependencia a ellos, a demás que si se le formulan benzodiaZepinas pueden aparecer síndromes convulsivos. La terapia situacional ha resultado efectiva para el tratamiento de neurosis monosintomáticas, especialmente las de tipo fóbico. El método de persuasión, que convenciendo al paciente de que su enfermedad no es grave puede curarse. Muchos otros casos solo pueden curarse con un cambio de ambiente, descanso y un régimen de comidas apropiado. El aire libre, paseos que no ocasionen fatiga y acostarse temprano, son métodos muy saludables.
NEUROSIS Aún cuando las neurosis se encuentran entre los trastornos más comunes de la práctica médica, probablemente ninguna otra entidad clínica es, con tanta frecuencia, tan mal comprendida. En vez de utilizarlo exclusivamente para un grupo específico de trastornos mentales, la palabra se ha vuelto de uso popular para describir trastornos emocionales de la más diversa naturaleza. Con mucha frecuencia se titula de "neuróticos" a individuos con un comportamiento excéntrico o un poco inestable. En el presente documento se desarrollará un completo análisis concerniente a uno de los más controvertidos trastornos mentales, conocido como NEUROSIS; se desarrollaran temas básicos para la compresión y difusión de los mismos, con el fin de aclarar y llenar los vacíos e inquietudes que existen hacia el tema.
Trastornos de esta clase afectan de manera fisiológica y psicológicamente a los individuos que presentan este cuadro clínico.
Aspectos generales A continuación se llevará a cabo el desarrollo del tema nombrado anteriormente tocando tópicos de importancia como lo son la definición, la historia, las clases de neurosis, trastornos generales de la neurosis, etc.
Definición Las neurosis son episodios de desequilibrio psicológico que se presentan en personas que han alcanzado una función mental relativamente adecuada.  Son trastornos mentales sin una base orgánica demostrable, en los cuales el paciente puede tener un considerable poder de auto observación y una sensación adecuada de la realidad; en ellos lo más común es que no se confundan las experiencias patológicas subjetivas y sus fantasías, con la realidad externa. La conducta puede ser afectada seriamente, aunque es común que se mantenga dentro de límites sociales aceptables; pues la personalidad no está desorganizada. Típicamente, la conducta neurótica es repetitiva, conduce a una mala adaptación y es insatisfactoria. Funcionalmente, las neurosis son reacciones inadecuadas a las causas de estrés.
En consecuencia, muy a menudo los síntomas incluyen angustia y una exageración o hiperactividad de los mecanismos que el paciente emplea comúnmente para resolver su angustia y el estrés. Las neurosis pueden ser de tipo recurrente y se manifiestan de la misma forma a través de toda la vida del paciente. Pueden variar de gravedad, desde episodios leves hasta una enfermedad grave e incapacitante, que incluso requiera hospitalización. Neurosis antiguamente quiso decir lleno de nervios. Di Mascio, (1970) dijo: "Las neurosis son episodios de desequilibrio psicológico que presentan en personas que han alcanzado una función mental relativamente adecuada".
Historia La neurosis ha cambiado con la evolución de la nomenclatura psiquiátrica.  Su significado literal (lleno de nervios) fue utilizado durante el siglo XIX (diecinueve) como término general para todos los trastornos nerviosos de etiología desconocida.  Los neurólogos del siglo pasado decían que era un mal adoptado por la civilización como una consecuencia de la vida acelerada. Pero la verdad es que la neurosis se conoce desde los tiempos de Hipócrates, en ese entonces se les llamaba hipocondrías relacionándola con la tristeza y la debilidad del enfermo.
Se descubrió el sentido de los síntomas neuróticos mediante el estudio y la acertadísima derivación de un caso de histeria.  Freud hizo sus observaciones acerca de las bases psicogénicas de la histeria y de los estados obsesivos, él designó a un subgrupo de trastornos mentales con el nombre de psiconeurosis; en la nomenclatura más reciente el término neurosis se emplea exclusivamente para este subgrupo.
Diagnóstico Las neurosis constituyen siempre un desequilibrio en el nivel individual de adaptación y el individuo sirve como su propia línea de referencia cuando se descubren esos trastornos. La mayor parte de las personas desarrolla hábitos, síntomas menores o inhibiciones que pudieran recordar los signos de una neurosis. En cualquier momento en que se observen patrones crónicos de mala adaptación que simulen una neurosis, debe tomarse en cuenta la posibilidad de un trastorno de personalidad.  Factores muy importantes para el diagnostico de las neurosis son el examen mental, la historia personal del paciente, la evaluación médica y las observaciones del curso clínico de la enfermedad. Además, las pruebas psicológicas, especialmente el Rorschach, resultan muy útiles para identificar las neurosis y para diferenciarlas de las psicosis y de otros trastornos de base orgánica.
Trastornos generales de las neurosis.
 Anomalías en la actividad sexual. Los neuróticos manifiestan este tipo de trastornos de un modo predominante, y entre ellos cabe consignar la masturbación, que sólo se considera anormal o patológica cuando es preferida a la satisfacción sexual, y debe entenderse como un síntoma neurótico y no la causa de la enfermedad; la impotencia, que se manifiesta de formas diferentes: impotencia total con falta de erección, que es muy infrecuente, trastornos de la eyaculación, que comprenden la eyaculación precoz, retardada o ausente, y la impotencia orgasmática (denominada frigidez en la mujer), que involucra defectos en la sensibilidad voluptuosa (este tipo es muy frecuente y en general es ignorado por el sujeto).
Manifestaciones agresivas. El neurótico manifiesta generalmente un estado de ánimo inestable, contradictorio y con tendencia a la irritabilidad. La agresividad está relacionada con sus perturbaciones a nivel sexual, por lo que el sujeto teme tanto a su propio deseo como a su propia violencia.
La agresividad manifiesta distintas modalidades, y así, puede ser: desplazada (de la madre a todas las mujeres); invertida, sentirá temor en lugar de violencia o agresividad; y autopunitiva, cuando la agresividad es revertida por el neurótico contra sí mismo.
Trastornos del sueño. Este tipo de perturbaciones es muy frecuente y está vinculado a la conciliación del sueño, a su continuidad y al tipo de sueño que manifiesta (pesadillas).
Astenia. Los estados de fatiga caracterizan a la mayoría de los cuadros neuróticos, y es un síntoma expresivo de la lucha del individuo contra sus impulsos sexuales y agresivos.
Trastornos funcionales. Aparecen en el niño pero pueden continuar vigentes durante la vida adulta. Son: enuresis, tartamudez, tics, rubor, etc...
Los mecanismos de defensa. Estos mecanismos desempeñan un papel en la vida cotidiana de todos; sin embargo, estas defensas, ocasionales en los sujetos normales, se convierten para el individuo neurótico en la ley misma de su organización. Por ejemplo, los mecanismos de proyección, que consisten en atribuir a los demás lo que proviene de uno mismo.
Causas "Rosenhan, D (1975). Funcionalmente las neurosis son reacciones inadecuadas a las causas del estrés".  Se pueden presentar también después de un gran susto o disgusto.
Comportamiento de las personas que sufren de neurosis.
Muy a menudo la enfermedad incluye angustia y una exageración o hiperactividad de los mecanismos que emplea el paciente comúnmente para resolver su angustia y estress; la forma que adoptan los episodios neuróticos, corresponde a la personalidad del individuo que los sufre.
Cuadro clínico del paciente con neurosis
El cuadro clínico puede ser diverso, pero se caracteriza por dolor de cabeza, voluntad débil, perdida de las ganas de trabajar y sueño alterado. Muchos hombres y mujeres que padecen de estos síntomas, realizan su trabajo diario y cuando acuden al médico no se les encuentra lesión alguna. La personalidad mental de los neuróticos sufre una serie de reacciones nerviosas muchas veces silenciosas, suscitadas por el ambiente que lo rodea.
Frecuencia con que se presentan las crisis Los episodios neuróticos aparecen más frecuentemente entre los 25 y los 45 años y, con excepción de las neurosis hipocondríacas, siguen aumentando hasta los 60 años de edad.
Aunque los síntomas neuróticos son raros durante la niñez, algunos rasgos de personalidad asociados con neurosis adultas pueden ser identificados durante la pubertad.
Las mujeres parecen ser más susceptibles a los rasgos histéricos y a las neurosis depresivas.
"En 1973, Kolb, realizó estudios que indicaron que la neurosis de angustia y las neurosis depresivas juntas constituyen más del 80% de los episodios neuróticos que se ven en la práctica médica general"
Existen varios tipos de neurosis, dentro de estas hay ocho principales.
*    Neurosis de angustia.
Se caracteriza por las manifestaciones de una angustia permanente. Comprende elementos somáticos y psíquicos, con un predominio fundamental de la angustia física. Entre los elementos somáticos se evidencian síntomas respiratorios (ahogos, afonías, etc.), síntomas cardiovasculares (taquicardia, palpitaciones, etc.), síntomas digestivos (vómitos, diarreas, espasmos gástricos, constricción faringes, etc.) Síntomas urinarios (poliuria, etc.), síntomas neuromusculares (temblores, dolores pseudorreumáticos, etc.), síntomas sensitivos o cutáneos (crisis de prurito, cefaleas, zumbidos de los oídos, etc.)
Entre los síntomas psíquicos podemos citar la peyoración imaginaria de la existencia (la angustia produce sentimientos paralizadores y pesimistas); la espera de un peligro (lamentaciones, presentimientos, amenazas, etc.), el ansioso está atrapado por el peligra que experimenta, desposeído de sus facultades de análisis y de control, sin poder apartarse de la terrible situación que le fascina.
Causas. Freud indicó una diferencia entre las neurosis de angustia <<actuales>>, debidas a trastornos energéticos actuales, y las neurosis de transfert, determinadas por complejos inconscientes infantiles.
Entre las causas de esta enfermedad se hallan los factores de la represión libidinosa y el complejo de culpa, la represión y las situaciones frustrantes de separación y abandono.
Tratamiento. Implica una combinación de métodos psicológicos y fisiológicos. La psicoterapia es una terapéutica de reforma de <<Yo>>, a partir de la comprensión del estado permanente de angustia. La terapéutica sedante incluye medicamentos tranquilizantes, curas de sueño y relajación.
*    Neurosis fóbica.
Se caracteriza por la sistematización y desplazamiento de la angustia sobre un objeto o una situación, que se transforman en terroríficos. La fobia es un medio específico intenso que proyecta el estímulo hacia el exterior para disminuir la sensación de angustia.
Los temas fóbicos más frecuentes son la agorafobia (fobia o temor a los espacios descubiertos), la claustrofobia (fobia a los espacios cerrados), etc. En las fobias del adulto, la angustia es provocada por el espacio, que involucra los temores fundamentales: vértigo fóbico (miedo a los ascensores, montañas, etc.); miedo a la oscuridad; miedo a la muchedumbre (miedo de hablar en público, etc.); miedo de los medios de transporte (miedo del tren, avión, etc.); miedo a los animales, etc.
Todos estos aspectos y temas tienen como finalidad desplazar la angustia valiéndose para ello del pretexto del objeto fóbico. El individuo organiza así distintas conductas fóbicas: de evitación, que consiste en evitar el objeto que le atemoriza; de tranquilización: el sujeto procura no estar solo o acompañarse de objetos que le proporcionan seguridad.
El individuo fóbico está en una continua alerta para descubrir los peligros que presupone en el ambiente que le rodea, y organiza actitudes de huida, que pueden ser pasivas: inhibición, timidez con el otro sexo, indecisión o directamente rechazo total del contacto con los demás; y activas o de comportamiento desafiante, en las que el sujeto procura mantenerse continuamente ocupado. La vida sexual del fóbico está dominada por una complicada inhibición.
Tratamiento. El tratamiento de la neurosis fóbica consiste en el psicoanálisis clásico, que puede llevar al fóbico a enfrentarse con sus temores para analizarlos y resolverlos.
El pronóstico en este sentido es bueno. Asimismo suelen aplicarse psicoterapias sintomáticas, dirigidas al descondicionamiento, y también puede recurrirse a una medicación antidepresiva.
*    Histeria o neurosis histérica.
La histeria es un tipo de neurosis que se caracteriza por la hiperexpresividad somática de las ideas, las imágenes y los afectos inconscientes. Freud la denominó histeria de conversión, precisamente por la conversación somática de los conflictos inconscientes.
El carácter histérico. Las manifestaciones histéricas (espasmos: imposibilidad de tragar, urinarios, genitales; algias, dolores sintomáticos; y los trastornos generales: edemas, urticarias, anorexia, etc.) aparecen en la superficie del cuerpo del sujeto, y su carácter evidencia tres aspectos: la sugestibilidad, es decir, es un individuo plástico, sin fijarse a una identidad personal firme; la mitomanía, ya que el histérico fabula, fantasea y es un comediante que está ofreciendo un continuo espectáculo; y las alteraciones sexuales, es decir, su insatisfacción sexual, como el <<donjuanismo>> y el <<mesalinismo>>, que suelen ocultare impotencia, frigidez o perversiones.
La escuela psicoanalítica aporta características fundamentales del carácter histérico: la inconsistencia de la persona, la represión amnésica de los acontecimientos reales y la falsificación de la existencia. Se distinguen dos tipos de histeria:
1) De tipo conversivo, en la cual los síntomas incluyen a los sistemas neuromusculares y sensoriales.
2) De tipo disociativos, en la cual aparecen los trastornos de la conciencia. En algunos casos se tiene la impresión de que el paciente obtiene beneficios a partir de su estado de incapacidad lo cual lo lleva a confundir la enfermedad con la simulación. Los síntomas principales de las neurosis histéricas no están bajo el control consciente del paciente, así la verdadera simulación puede llegar a ser una manifestación de un trastorno de personalidad. Se ha comprobado que en algunos casos, los pacientes presentan alucinaciones visuales, aisladas no acompañadas de pensamientos falsos.
El tipo de histeria de conversión presenta una enorme variedad de síntomas difusos, como parálisis motora o ceguera, trastornos del sistema nervioso, incluyendo temblores y parálisis localizadas, parestesias y estados variables de crisis de tipo epiléptico. Los estados disociativos surgen por la repentina emergencia del estado consciente de impulsos destructivos primarios; esos estados se presentan con cierta frecuencia después de que los pacientes han cometido un acto violento y llegan a constituir problemas en el juicio.
Tratamiento. Involucra un psicoanálisis que permitirá al histérico una toma de conciencia terapéutica. Además, existen terapias alternativas entre las que se has experimentado el narcoanálisis, las curas de sueño y el hipnotismo, seguidas de una psicoterapia que tiene como objetivo primordial limitar las ambiciones del histérico y mejorar su conducta.
*    Neurosis obsesiva.
La neurosis obsesiva está definida por el carácter forzado (compulsivo) de las ideas, los sentimientos o las conductas, que se imponen al sujeto y que le obligan a una lucha inextinguible, sin que el propio sujeto deje de considerar irrisorio ese comportamiento incoercible.
Los síntomas. Pueden clasificarse en los cuatro apartados siguientes: pensamiento compulsivo (le invaden ideas obsesivas que se le imponen a sus pesar; actividad compulsiva (tendencia los actos impulsivos, agresivos); ritos del pensamiento mágico (realiza actos repetitivos de carácter simbólico); y psicastenia, es decir, astenia psíquica, agotamiento producto de una lucha agoradora. Estos cuatro elementos de denomina obsesión, ya que el enfermo se atrapa a sí mismo con sus propias defensas.
Carácter obsesivo. Presenta una fisonomía muy particular: tendencia a crisis morales de conciencia, tendencia a la abulia y la duda, timidez frente al contacto social, disposición al autoanálisis y la introspección, trastornos de la sexualidad e, incluso, alteraciones psicomotoras como la tartamudez, los tics, etc.
Tratamiento. El tratamiento de este tipo de neurosis presenta, según sea su tipo, deferentes posibilidades, El psicoanálisis se convierte en algo especialmente largo y complicado aunque es teóricamente adecuado.
Esto es así, porque el obsesivo tiene una compulsiva tendencia a racionalizarlo todo y a erguirse en contra de la transferencia, del mismo modo en que lo hace respecto a cualquier otro tipo de emoción. La quimioterapia ha producido resultados regulares, con la administración de tranquilizantes y neurolépticos. La asociación de la fisioterapia y la quimioterapia se le aliviar los fatigosos trastornos de los obsesivos.
*    Neurosis hipocondríaca.
Esta clase de neurosis aparece en varias formas a través de diferentes trastornos psiquiátricos. Puede llegar a convertir a la enfermedad en una expresión de sentimiento de culpa. Los síntomas expresan tanto su angustia como una parte de auto castigo y llevan al paciente a un aislamiento total de naturaleza inmadura en el cual buscan obtener una gran protección y un cuidado exagerado.
En este caso se le debe informar al paciente sobre la situación neurológica que padece, para estimular su angustia con ayuda de especialistas y en algunos casos para que en sus episodios neuróticos exista un aislamiento entre el médico y el paciente; pues eso constituye un importante elemento de apoyo.
*    Neurosis depresivas.
En este tipo de neurosis se presenta una reacción excesiva de depresión cuando ocurre un conflicto, sobre todo alguna perdida emocional. Las reacciones se caracterizan por una pérdida de auto estimación, aparición de impulsos inhibitorios o de agresividad y distanciamiento de algunas personas. En los estados de depresión se expresa cierto grado de hostilidad porque esta agresividad hace sentir a la otra persona inútil, incapaz de agradar y rechazada.
*    Neurosis neurasténica.
Este trastorno se caracteriza por debilidad, fatigabilidad y sentimiento de encontrarse exhausto. Es muy común que existan depresión y sentimientos de autodesprecio. "La neurosis neurasténica es frecuente en la adolescencia tardía." (Feldman, R, 1998, pp. 406) Puede aparecer también a continuación de un episodio psicótico agudo.


*    Neurosis de despersonalización.
Aquí los síntomas dominantes son sentimientos de irrealidad y de extrañeza hacia sí mismo, hacia su cuerpo y hacia el ambiente. En algunos casos se encuentra asociada con las primeras etapas de una reacción esquizofrénica. Los síntomas de esta neurosis recuerdan algunos trastornos neurológicos que afectan a los lóbulos temporal y parietal.
*    Tratamientos en general para todas los tipos de neurosis.
Cuando no son tan graves las neurosis deben ser tratadas por el médico general, de lo contrario en casos de trastorno grave esta indicada una hospitalización y la atención de un psiquiatra. Un método apropiado es la psicoterapia ya que el hecho de llegar a conocer y a comprender la influencia que algunos acontecimientos de su vida pasada, no muy aclarados, han tenido sobre la personalidad del paciente un importante resultado, le da a éste una oportunidad para desarrollar soluciones más flexibles y maduras frente a los conflictos que se le presentan.
En el caso de la neurosis de ansiedad, la neurosis fóbica, neurosis neurasténica y en algunos casos de neurosis hipocondríaca es necesaria la intervención de agentes farmacológicos, como por ejemplo las fenotiazinas. Es aconsejable administrar medicamentos por unos días y luego descontinuarlos para saber si son efectivos; lo grave de que estos pacientes consuman medicamentos durante largos periodos es que pueden crear una dependencia a ellos, a demás que si se le formulan benzodiazepinas pueden aparecer síndromes convulsivos. La terapia situacional ha resultado efectiva para el tratamiento de neurosis monosintomáticas, especialmente las de tipo fóbico.
El método de persuasión, que convenciendo al paciente de que su enfermedad no es grave puede curarse. Muchos otros casos solo pueden curarse con un cambio de ambiente, descanso y un régimen de comidas apropiado. El aire libre, paseos que no ocasionen fatiga y acostarse temprano, son métodos muy saludables.
En un estudio realizado en la ciudad de Ohio en los Estados Unidos se vio la calidad de los resultados entre las terapias de grupo, de familia y las individuales.


En Colombia se han realizado diferentes estudios a nivel psiquiátrico con el fin de conocer cuáles son los tipos de neurosis que más padecen los Colombianos, el último realizado arrojó los siguientes resultados.
Discusión.
El anterior documento nos ha aclarado todas las inquietudes referentes al tema de la enfermedad neurológica denominada Neurosis.
Con la exploración realizada, se descubrieron cosas nunca imaginadas para una enfermedad tan nombrada y en realidad tan poco conocida por la sociedad en general.
Es importante conocer los síntomas ya que cualquier persona puede padecerla sin ni siquiera imaginarlo; para darle el tratamiento debido a tiempo.
En un estudio realizado en la ciudad de Ohio en los Estados Unidos se vio la calidad de los resultados entre las terapias de grupo, de familia y las individuales.

Material revisado y supervisado por el
Dr. Onasis  R Lamillo Q
        Psicoterapeuta


Términos Psiquiátricos

Ataraxia

Se denomina ataraxia (del griego ταραξία, "desapasionamiento") a la disposición del ánimo propuesta por los epicúreos, estoicos y escépticos, gracias a la cual alcanzamos el equilibrio emocional, mediante la disminución de la intensidad de nuestras pasiones y deseos y la fortaleza del alma frente a la adversidad, y finalmente la felicidad, que es el fin de estas tres corrientes filosóficas. La ataraxia es, por tanto, tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos.
Según Epicuro, existen dos clases de deseos: los naturales y necesarios, relacionados con la supervivencia, y los naturales no necesarios, que provienen de la cultura, política y vida social. La satisfacción de los deseos es lo que nos produce placer, que, para los epicureístas es lo que nos lleva a la felicidad, sin embargo, existen placeres que son completamente vanos y que nos producen un dolor mayor que el placer inicial, estos placeres producen intranquilidad y deben ser evitados por la razón ya que nos alejan de la "ataraxia". La filosofía es una vía hacia la ataraxia, ya que esta es considerada también: «la tranquilidad espiritual propia del sabio que distingue los deseos naturales de los que no lo son y es capaz de alejarse de aquello que es vano».
Ataxia
La ataxia (del griego a- que significa "negativo" o "sin" y taxiā que significa "orden") es un síntoma o enfermedad que se caracteriza por provocar la descoordinación en el movimiento de las partes del cuerpo de cualquier animal, incluido el cuerpo humano. Esta descoordinación puede afectar a los dedos y manos, a los brazos y piernas, al cuerpo, al habla, a los movimientos oculares, al mecanismo de deglución, etc.
Según el glosario de términos del Laboratorio de Genética Gregorio Marañón, se define la palabra ataxia como un:"Trastorno caracterizado por la disminución de la capacidad de coordinar los movimientos".

Por tanto, "ataxia" puede utilizarse indistintamente para referirse al síntoma de una coordinación defectuosa del movimiento muscular, o para nombrar una enfermedad degenerativa concreta del sistema nervioso de cuantas cursan con tal síntoma: en este segundo caso, debiera usarse esa palabra seguida de un nombre o numeración que identifique el desorden. Existe una gran variedad de enfermedades que incluyen este signo clínico, entre ellas la rabia o la encefalopatía espongiforme bovina (enfermedad de las vacas locas). También puede observarse esta manifestación ante la presencia de ciertos tumores intracraneales o tras traumatismos de la cabeza. Esta enfermedad la padecía el 16º presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln. Las personas que padecen esta enfermedad suelen ser bastante altas, de dedos largos, pies grandes y descoordinadas
Distopía
Una Distopía[] es una utopía perversa donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal. El término fue acuñado como antónimo de utopía y se usa principalmente para hacer referencia a una sociedad ficticia (frecuentemente emplazada en el futuro cercano) en donde las tendencias sociales se llevan a extremos apocalípticos.
Etimología
De acuerdo al Oxford English Dictionary, el término fue acuñado a fines del siglo XIX por John Stuart Mill, quien también empleaba el sinónimo creado por Bentham, cacotopía, al mismo tiempo. Ambas palabras se basaron en el término utopía, acuñada por Tomás Moro como ou-topía o lugar que no existe, normalmente descrito en términos de una sociedad perfecta o ideal. De ahí, entonces, se deriva Distopía, como una utopía negativa donde la realidad transcurre en términos antitéticos a los de una sociedad ideal. Comúnmente, la diferencia entre utopía y distopía depende del punto de vista del autor de la obra o, en algunos casos, de la recepción del propio lector, que juzgue el contexto descrito como deseable o indeseable
OBNULACION:
Se presenta como un estado semiconfusional con alteración de conciencia.
Estado de confusión mental que provoca un impedimento para pensar con claridad, debido a un descenso de la atención y la vigilancia, todo esto se ve acompañado por una lentitud mental y motora
Fantasía
Es la capacidad de moverse imaginariamente en la realidad; aquella actividad psíquica que permite reproducir las cosas por medio de imágenes, siendo su significación más frecuente la de la representación de una imagen perceptiva sin la presencia y actualidad del objeto de la percepción. Es decir, la f. sería la posibilidad de producir imágenes representativas. Se ha venido distinguiendo entre una f. reproductiva y una f. productiva. El niño en su f. trata de imaginar situaciones satisfactorias con las que le resulte fácil y agradable enfrentarse.
El psicoanálisis ha tratado de poner de relieve las frondosas f. infantiles, especialmente las que aparecen en la primera infancia, las cuales poseen una energía mágica de persistencia en el tiempo realmente extraordinaria, se hallan constituidas por contenidos sexuales y de otras clases, y dada su acción directora sobre el inconsciente pueden ser generadoras de neurosis que sólo se curan al hacerse conscientes tales f. a través de la interpretación psicoanalítica. También el psicoanálisis ha subrayado la faceta creadora de la f. a través de sus investigaciones acerca del mundo de los sueños. Pero han sido Jung (v.) y sus discípulos quienes más han insistido en poner de relieve la gran influencia que las f. oníricas tienen en la «modelación profunda» de la persona.
Alucinación
Una alucinación es una percepción falsa al no corresponder a ningún estímulo físico externo. Sin embargo, la persona siente esa percepción como real.
Por ello la alucinación es considerada una pseudo-percepción dada la ausencia de un estímulo externo. En ese sentido es distinta de la ilusión, que es una percepción distorsionada de un estímulo externo efectivamente existente. Las alucinaciones pueden ocurrir en cualquier modalidad sensorial - visual, auditiva, olfativa, gustativa, táctil, proprioceptiva, equilibrioceptiva, nociceptiva, termoceptiva o varias mezcladas.
La alucinación como experiencia es de interés para varias ciencias tales como la psiquiatría, la neurología y la psicología. Como tal la alucinación es una palabra recurrentemente mencionada en trastornos tales como algunas variantes de esquizofrenia y la epilepsia, aunque técnicamente aparece también mencionada en experiencias místico-religiosas, y así también como parte del consumo de drogas y estupefacientes al igual que la presencia de cáncer y también en los trastornos del sueño
Definición
Etimológicamente viene del término latino "de-lirare" que significa salir del surco al labrar la tierra. La palabra ha evolucionado para significar la creencia que "se sale" de la norma establecida por el grupo de pertenencia social. En el lenguaje diario, describe una creencia que es falsa, extravagante o derivada de un engaño.
En psiquiatría, la definición es necesariamente más precisa e implica que la creencia es patológica (el resultado de una enfermedad o proceso de una enfermedad). Como patología, es distinta de una creencia basada en información falsa o incompleta o de ciertos efectos de la percepción que son llamados, más precisamente, apercepción o ilusión.
Los delirios suceden normalmente en el contexto de la enfermedad mental o neurológica, aunque no están vinculados a ninguna enfermedad en particular y se ha encontrado que ocurren en el contexto de muchos estados patológicos (físicos y mentales). Sin embargo, tienen importancia particular en el diagnóstico de las psicosis y, particularmente, en la esquizofrenia, la manía y los episodios del trastorno bipolar. También pertenece a la nosología psiquiátrica en forma de un síndrome delirante, definitorio junto a los síndromes alucinatorios y disociativo-autistas de todas las psicosis.
Alcoholismo
El alcoholismo es una enfermedad que consiste en padecer una fuerte necesidad de ingerir alcohol, de forma que existe una dependencia física del mismo, manifestada a través de determinados síntomas de abstinencia cuando no es posible su ingesta. El alcohólico no tiene control sobre los límites de su consumo y suele ir elevando a lo largo del tiempo su grado de tolerancia al alcohol.[]
Características
Hasta el momento no existe una causa común conocida de esta adicción, aunque varios factores pueden jugar un papel importante en su desarrollo y las evidencias muestran que quien tiene un padre o una madre con alcoholismo tiene mayor probabilidad de adquirir esta enfermedad.
Ello puede deberse, más que al entorno social, familiar o campañas publicitarias, a la presencia de ciertos genes que podrían aumentar el riesgo de alcoholismo.
Algunos otros factores asociados a este padecimiento son la necesidad de aliviar la ansiedad, conflicto en relaciones interpersonales, depresión, baja autoestima, facilidad para conseguir el alcohol y aceptación social del consumo de alcohol.
Mitomanía
Del griego mitos, mentira, y manía, modismo. Se define mitomanía como el trastorno psicológico consistente en mentir patológica y continuamente falseando la realidad y haciéndola más soportable; el mitómano sublima su impulso transformándolo en arte.
Algunos adolescentes padecen de este trastorno debido a su personalidad inestable. Es bueno señalar que esto mayormente se da en aquellos cuyos padres son excesivamente rígidos o exigentes con ellos.
El dramaturgo español Juan Ruiz de Alarcón expuso un modelo de esta patología en su obra La verdad sospechosa.
Tendencia morbosa a desfigurar, engrandeciendo la realidad de lo que se dice.
Con frecuencia, el enfermo, de carácter más bien paranoide, desfigura mentirosamente la propia idea que tiene de sí mismo, magnificándola (delirio de grandeza) o simplemente disfrazando unos humildes orígenes con mentiras de todo tipo, de forma que llega realmente a creerse su propia historia y se establece una gran distancia entre la imagen que tiene la persona de sí mismo y la imagen real. Muchos famosos (cantantes de rock, celebridades de diez minutos, etc.) han padecido esta dicotomía.
Si bien la mentira puede ser útil y es un comportamiento social frecuente, el mitómano se caracteriza por recurrir a esta conducta continuamente sin valorar las consecuencias, con tal de maquillar una realidad que considera inaceptable urdiendo todo tipo de sistemas delirantes. Esta característica está asociada a trastornos de personalidad graves y se puede relacionar con dos tipos de caracteres: por un lado, los necesitados de estimación, y por otro, los que sufren un trastorno de personalidad hipertímica, es decir, las personas que tienen un ánimo muy elevado (superficiales, frívolos, impacientes)
Ambivalencia
1. Condición de aquello que tiene dos sentidos diferentes o se presta a dos interpretaciones opuestas: los redactores de noticias deben evitar ambivalencias en el texto.
2. Estado de ánimo, transitorio o permanente, en el que coexisten dos emociones o sentimientos opuestos: la ambivalencia de mis sentimientos se traduce en una lucha entre amor y odio
Nosofobia: Miedo a enfermar.
Definición ampliada: Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo a enfermar o convertirse en paciente. También se conoce como nosemafobia. Quienes padecen de este trastorno muchas veces son mal llamados “hipocondríacos”. La Hipocondría es un trastorno en el cual la persona está convencida de padecer determinadas enfermedades. La nosofobia ha sido considerada a menudo como un caso restringido de hipocondría, ya que la persona tiene temor a la enfermedad, pero no está convencido de padecerla. Los nosofóbicos, siguiendo la clasificación del DSM-IV, serían diagnosticados de hipocondríacos. No obstante, empíricamente la diferencia entre la auténtica hipocondría y la nosofobia parece quedar claramente establecida.
El miedo hipocondríaco de la enfermedad se diferencia del miedo fóbico en los aspectos siguientes: - Mientras que los hipocondríacos no consideran que su miedo sea excesivo ni irracional, los fóbicos sí. - Los pacientes hipocondríacos no temen contraer una enfermedad en el futuro (como sí lo temen los fóbicos) sino de ya haberla contraído, tenerla en la actualidad y no haber sido diagnosticados.  
Los pacientes hipocondríacos no evitan a los médicos y hospitales ni presentan respuestas de ansiedad inmediata al encuentro con los mismos. De cualquier manera, distintos estudios factoriales han hallado que existen dos dimensiones diferentes en la hipocondría, la nosofobia por un lado y la convicción de enfermedad por otra. Existen evidencias de que las terapias conductuales de exposición serían más eficaces en los pacientes fóbicos mientras que los tratamientos que se centran en cambios cognitivos funcionarían mejor con aquellos pacientes que están convencidos de padecer la enfermedad.
Agnosia
Agnosia, (del griego γνωσία: desconocimiento), es la interrupción en la capacidad para reconocer estímulos previamente aprendidos o de aprender nuevos estímulos sin haber deficiencia en la alteración de la percepción, lenguaje o intelecto.
Se diferencia de la afasia anómica es que la persona que padece la primera puede describir el objeto, aunque no pueda acceder al nombre para referirlo. En la agnosia la persona no puede describir el objeto.
Las habilidades sensoriales están conservadas.
Clasificación
Atendiendo al canal sensorial podemos clasificar las agnosias en visuales, auditivas, táctiles, gustativas u olfatorias; siendo la primera la más estudiada.
Otra posible clasificación sería según el tipo de material no reconocido: Para las caras (prosopagnosia), colores (agnosia cromática), objetos, letras (alexia agnóstica), música (amusia), los dedos de la mano(agnosia digital), etc.
La clasificación más clásica es la de Lissauer (1890), que divide las agnosias en asociativas y aperceptivas. Esta clasificación aunque nunca se ajusta exactamente a la realidad facilita la comprensión de los síntomas de los sujetos
Material revisado y supervisado por el
Dr. Onasis  R Lamillo Q
        Psicoterapeuta